Diferentes tipos de erupción

0 comentarios avatar Por Tecnología El 10 de mayo de 2017




Los penachos de humo de los volcanes grises y las torrentes de lava de los volcanes rojos son ilustrativos de dos tipos de erupción. Estas diferencias dependen, sobre todo, de la composición del magma procedente de las profundidades.

 

Escenario

 Una erupción puede compararse con la explosión del corcho de una botella de champán después de haberla agitado demasiado. Efectivamente, la corteza terrestre cede bajo la presión de los gases disueltos en el magma acumulado en la cámara magmática, debajo del volcán. El magma se disocia entonces bruscamente en dos fases: una gaseosa (vapor de agua, dióxido de carbono, cloro…) y la otra líquida. A medida que esta mezcla asciende por la chimenea, la presión disminuye. Las burbujas de gas experimentan una brusca expansión que provoca la explosión y la proyección del líquido que está en proceso de solidificación debajo del volcán.

Así, las características de la expulsión dependen de dos parámetros: la riqueza en gas y en silicio. Cuanto más rico en gas es el magma, más violenta es la expulsión. Cuanto más rica en silicio (más del 70 %) es la roca en fusión, más viscosa será y fluirá con mayor dificultad, lo cual la llevará a formar unos tapones que acabarán explotando al tiempo que proyectan bombas volcánicas y otros residuos rocosos extremadamente peligrosos.

En cambio, una roca que es pobre en silicio fluirá con mucha mayor facilidad y formará coladas de lava basáltica.

 

Clasificación

 En general, se distinguen cuatro tipos de erupciones. Las erupciones hawaianas, de explosión poco habitual, se caracterizan por la emisión de lava basáltica muy fluida y muy caliente; éstas producen volcanes en escudo. A causa de su magma viscoso rico en gas, las erupciones estrombolianas alternan emisiones explosivas de piroclásticos y coladas de lava (el cono también está formado por una sucesión de estratos de piroclásticos y de lava enfriada); estos volcanes se denominan estratovolcanes.

En las erupciones vulcanianas el magma, de gran viscosidad, tiene dificultades para evacuar la chimenea y forma un tapón. Cuando la presión acumulada en la chimenea es la suficiente, el tapón explota, proyectando hacia los alrededores una lluvia de materiales piroclásticos. Estas erupciones se caracterizan por el penacho de cenizas en forma de seta que emiten.

Las erupciones peleanas, que son explosivas debido también a un magma especialmente viscoso, se caracterizan por la formación de un domo de magma frío en la cima de la chimenea. Cuando ésta cede, unos nubarrones ardientes compuestos de lava fluida y de gases hirvientes descienden por las laderas del volcán a varios centenares de kilómetros por hora. La estructura del volcán y la composición química del magma definen cuatro grandes tipos de erupciones volcánicas.

 

El agua y el fuego

El encuentro con el agua provoca otros tipos de erupción: erupciones submarinas en las que la presión del agua a gran profundidad impide la desgasificación, lo cual da lugar a apacibles vertidos de lava; erupciones freatomagmáticas que se producen a poca profundidad y en las que el contacto de la lava con el agua provoca fuertes explosiones, y por último, erupciones freáticas, en las que la proximidad de un depósito magmático puede provocar una evaporación brutal de aguas subterráneas, con la expulsión de vapor de agua y de antiguas rocas sólidas.

 

Una tipología teórica

Los volcanes son difíciles de catalogar. A menudo un mismo volcán experimenta distintos tipos de erupción en su vida (e incluso en una sola erupción). Por ejemplo, en el Piton de la Fournaise, en la isla de Reunión, se produjeron erupciones de tipo estromboliano antes de evolucionar hacia las de tipo hawaiano.

 





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